Sarasca, Molero, Amante

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martes, 2 de julio de 2013

Las casualidades, también existen (1 parte)

Te encuentras sola en un parque. No hay nadie en él. Son las 2 de la madrugada y aún no has vuelto a casa, no has dado señales de vida. Piensas que es hora de volver pero no quieres. Deseas no hacer lo que estás haciendo pero no puedes dejar de hacerlo. Otra llamada más, es tú madre. No le coges el teléfono. Te envía un WhatsApp diciéndote de que le digas al menos de que estás bien. Por una vez después de varias hora le haces caso. Le dices que estás bien y que te encuentras en el parque del barrio. Le cuentas la verdad pero le pides de que no te vaya a buscar, que te encuentras mejor así. Sola. Piensas en que siempre vas a estar así, Sola, y se te saltan las lágrimas por enésima vez en toda la noche. Sientes que hay alguien contigo y te das la vuelta. Es un chico. Es un poco más alto que tú. Te está sonriendo y tú, no sabes que hacer. Te da un Clínex para secarte esas lágrimas que estás derramando. Con la misma sonrisa, se sienta a tu lado. Tú, extrañada, dejas que se quede. Es la sonrisa más bonita que has visto en tu vida. Sin pensarlo, empieza a hablarte.
-Hola, no entiendo por qué te encuentras así. Una niña tan guapa como tú, no debería de estar llorando en estos momentos... Deja que vea esa sonrisa de orejita a orejita por favor.
Entonces cojo y le sonrío a pesar de que no tenga ganas.
-Me llamo Kevin, y ¿tú eres?....
-Yo soy Cristina.
-Encantado Cristina, ¿me podrias explicar el por qué lloras?
-Bueno, es el simple hecho de que me encuentro sola, mi madre y yo estamos constantemente discutiendo y la verdad es que no quiero pero es que a veces, se pone de pesada. También, echo de menos a mi padre que hoy hace 3 años que murió y sin él, no se que hacer ya que era un apoyo demasiado grande para mí. Encima, mi mejor amiga me da de lado cuando más la necesito y se va con otra amiga de fiesta mientras yo, aquí llorando en un banco del parque de mi barrio, estoy llorando.
-No deberías estar así y mucho menos tú. Sé que no te conozco pero me gustaría conocerte, ayudarte y apoyarte para que sepas que no estás sola y que hay gente que confía en tí.
-Muchas gracias Kevin, pero no deberías hacerlo. Estoy acostumbrada a no estar con nadie, a pasarme las 24 horas del día sola sin que nadie me acompañe. Mi madre trabaja por las tardes y yo por la mañana estoy en clase asi que no me es ningun problema para mi esta soledad.
-Yo creo que si lo es porque si no lo fuera, no estarias aqui, ahora mismo llorando. ¿No crees?
-Es verdad pero no puedo evitarlo.
-Entonces, ¿me das la oportunidad de poder conocerte?
-Vale, me encantaría.
Pasan los días y sabes que aunque apenas le conozcas y a pesar de que tu madre te diga que no te fies de él, tu no le haces caso ya que por una vez en su vida, ella se está equivocando. 

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